Cárcel de ladrillo y huesos.

Levanto los párpados, me fijo en mi inerte compañera de habitación, y entre la densa oscuridad observo la lámpara metálica de la mesilla junto a la cama, que ilumina como un foco en un escenario, un vaso de plástico con agua junto a cuatro pastillas, dos blancas y dos azules. – ¿Cuánto queda mamá? – …

Cárcel de ladrillo y huesos. Leer más »