El disfraz de un hasta ahora

Me rompí, mujer solitaria

Me rompí una pierna, un brazo, una vida y una cabeza llena de ideas que se esparcieron como un reguero de sangre seca.

Me rompí en el momento en que dijiste adiós pero lo disfrazaste de un hasta ahora. Comenzó con un papel rojo de mil esquinas que se estremeció y se arrugó.

Tuve miedo.

Tu adiós con su disfraz avanzó y me rompí un brazo porque no podía despedirte.

Mi vida se rompió y ya no tienes esquinas sino venas en el suelo que con su líquido diluyen lo que fui.

Mi cabeza rompió un cráneo blanco en millones de trozos que taladraron mis ideas.

Me rompí entera hasta el adiós.